
Fuente: El Espectador.
Mientras crece el movimiento de los indignados por las calles de Madrid, Londres y Nueva York, reclamando un cambio en el modelo económico global, un grupo de matemáticos y economistas suizos están próximos a publicar los resultados de una investigación que descifra la estructura del poder económico global.
Luego de analizar la base de datos Orbis, que registra 37 millones de compañías, y estudiar las relaciones entre unas y otras, los investigadores del Swiss Federal Institute of Technology, (Suiza) concluyeron que el poder económico confluye en 1.318 grandes corporaciones, la mayoría de ellas bancos y grupos financieros.
Barclays PLC, Capital Group Companies Inc, FMR Corporation, AXA, State Street Corporation y JP Morgan Chase & Co encabezan la lista del estudio que será publicado próximamente en la revista científica PlosONE.
En promedio, cada una de estas corporaciones tiene estrechos vínculos con 20 grandes compañías. Según la investigación de los suizos, representan el 20% de los ingresos globales. Pero si se suman todas las redes comerciales sobre las que tienen alguna influencia, el porcentaje de la economía que controlan asciende al 60%.
No terminan ahí las sorpresas. En un artículo publicado por el periódico inglés The Guardian, en el que se revelaron detalles del estudio, se advierte que la lista de 1.328 podría ser depurada hasta llegar a un club más selecto de tan sólo 147 corporaciones, en las que recae el 40% de las ganancias globales.
En opinión de John Driffill, experto en macroeconomía de la Universidad de Londres, el valor del análisis de los suizos no sólo muestra cómo un pequeño número de personas controlan las finanzas globales, sino que ofrece algunas pistas sobre la estabilidad económica.
Más allá de ideologías, de calificativos de “bueno” y “malo”, los resultados del estudio podrían ayudar a entender los puntos débiles del sistema económico global frente a las crisis como las que atraviesan en la actualidad Europa y Estados Unidos. La concentración excesiva y las redes que se tejen alrededor de las grandes corporaciones explican el peligroso efecto dominó que se presenta cuando algún miembro de ese grupo falla.
James Glattfelder, uno de los investigadores responsables del estudio, señaló al periódico británico que quizá sea tiempo de pensar en medidas antimonopolio que operen en el orden global, como ya lo hacen en ciertos países. Ese sería un camino para dar mayor estabilidad a la economía del mundo. Otros han comenzado a insinuar la posibilidad de crear impuestos dependiendo de la conectividad de una empresa.
Lo que no creen los investigadores es que esta “superentidad”, conformada por un puñado de corporaciones, sea producto de una conspiración planetaria como lo creen algunos. Para ellos es la forma espontánea en que se va organizando la economía según las reglas existentes.








